Believe
29 marzo, 2013
27 marzo, 2013
07 enero, 2013
Querido Jerry, querías que me enamorara otra vez y quizá algún día lo haga, pero hay muchas clases de amor. Ésta es la única vida que tengo y es una cosa fantástica y horrible, corta e interminable de la que ninguno sale vivo. No tengo planes a parte de que a mi madre ya le toca volver a reírse. Nunca ha visto el mundo, nunca ha visto Irlanda, así que la llevo a donde todo empezó. Puede que así lo comprenda.
Para algunas personas, de forma inexplicable, el amor se apaga. Para otras, el amor sencillamente se va. Si bien es cierto, por supuesto, que el amor también puede encontrarse, aunque sea solo por una noche. Sin embargo, existe otra clase de amor, el más cruel, aquel que prácticamente mata a sus víctimas. Se llama amor no correspondido. La mayoría de historias de amor hablan de personas que se enamoran entre sí, pero, ¿qué pasa con los demás? ¿Quién cuenta nuestra historia? La de aquellos que nos enamoramos solos, somos víctimas de una aventura unilateral, somo los malditos de los seres queridos, los seres no queridos, los heridos que se valen por sí mismos, los discapacitados sin plaza de aparcamiento reservada. Sí, estas viendo a una de estas personas.
Cuando el primer niño rió por primera vez, su risa se rompió en mil pedazos que saltaron por los aires en todas direcciones, y así fue como aparecieron las hadas. Por eso debería haber un hada para cada niño y cada niña. Aunque hoy en día los niños saben tantas cosas que dejan de creer muy pronto en las hadas.
El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante, lo que no significa alocadamente; sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro; y examinándote de la asignatura fundamental: el Amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoistamente tu capacidad de amar y dar vida.
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